Tuya es la forma de los deseos,
mía la interpretación
de verte con el animal de dentro,
quizá de imaginarte de otra
manera,
en piezas,
al lado de tus ojos verdes,
tu cuerpo sobre la mesa
despedazado,
cortado con mis propias
mentiras y sacrilegios,
en un plato frio de venganza
ajena
a todo lo que nos rodea.
Lo que después ocurra
tampoco es dificil de imaginar,
aunque no lo quieras imaginar:
tu textura se resistirá
lo justo a mis mandíbulas
de animal,
como tú,
oscuro sueño caníbal,
como todo aquello
que callando
noche tras noche
a miles de segundos de ti,
en silencio,
te otorgo.
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Estupor // Noviembre 4, 2007 at 2:02 pm
EL CUCHILLO
A las fiestas siempre voy solo
y me siento en el lado estrecho
de la mesa, y observo con los ojos abiertos
la posición de la vajilla sobre el mantel.
Me gusta especialmente el filo
de los cubiertos que rasgarán
mi carne delicada sobre el plato de loza.
Este contacto fugaz del metal con el barro
suscita en mí, las fantasías
más pervertidas sobre el placer.
De “Hombres Objeto”
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