Puede uno esta noche pasarla en vela, esperando la nocturna entrada de tres señores con barba vestidos de señora, por la puerta o por la ventana, quizá, con un saco, o varios, llenos de ilusión, aterciopelado saco rojo cabaret, desgastado del uso, puntual en el año pero milenario en su historia, esperarles toda la noche con un cubo lleno de agua para tres sedientos camellos, con unos trozos de turrón junto a la chimenea, esperarles toda la noche con una copa de champagne desde la cena, viendo como las diminutas burbujas ascienden y superan la línea que separa los dos estados, líquido y gaseoso, y se pierden perfumando la estancia, esperarles toda la noche mirando parpadear las bombillas de dorada luz en el árbol, como cientos de fugaces deseos en el firmamento del desierto, como granos de arena volando en la luz de la tarde, esperarles toda la noche hipnotizado con la suave caída de unos copos de nieve, blancos, que cubran de juventud las rancias aceras, los desgastados parabrisas, resbalando por el cristal de la ventana hasta diluirse en gotas que surquen el espejo de nuestra mirada, esperarles toda la noche…
… pero es que resulta que tengo una fiesta en casa de unos amigos dentro de unos minutos y con esta chorrada ya llego tarde, así que, si me lo permiten, les esperan ustedes y mañana con detalle me lo cuentan.
Ah… y que disfruten de sus regalos.
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